El sarampión es una infección viral muy contagiosa.
Gracias a la vacunación, muchas regiones lo han controlado, pero sigue siendo una enfermedad seria si no se protege correctamente.
¿Cómo se contagia?
Se transmite cuando una persona infectada tose o estornuda, por el aire o por gotitas respiratorias.
Puede infectar fácilmente a quienes no están vacunados.
Primeros síntomas (días 1–3)
Las primeras señales suelen ser:
- Fiebre alta
- Tos seca
- Goteo nasal / congestión
- Ojos rojos / inflamados (conjuntivitis)
Signo típico: Manchas de Koplik
Dentro de la boca, en las mejillas, pueden aparecer pequeños puntos blancos con fondo rojizo — llamadas “manchas de Koplik”.
Erupción (exantema característico)
Entre 3 y 5 días después de los primeros síntomas (aproximadamente 10‑14 días tras la exposición), suele aparecer un sarpullido rojizo en la piel. Comienza en la cara / detrás de las orejas, y luego se extiende hacia el cuerpo.
La fiebre puede subir aún más con la aparición del sarpullido.
Riesgos y complicaciones
Aunque muchas personas se recuperan bien, el sarampión puede causar complicaciones graves:
- Infecciones de oído
- Problemas respiratorios como neumonía, bronquitis o laringitis
- En algunos casos, inflamación cerebral (encefalitis) — riesgo más alto en niños pequeños, personas con sistema inmunitario débil o no vacunadas.
Prevención:
- Recientemente, Chile emitió una alerta epidemiológica tras un aumento de casos de sarampión en países vecinos (como Argentina).
- Vacunación: La mejor forma de protegerse es mediante la vacuna contra el sarampión.
- La recomendación incluye completar las dos dosis: una a los 12 meses y otra a los 3 años, según protocolo nacional
- MINSAL reforzó la vigilancia epidemiológica y llamó a completar el esquema de vacunación (con la vacuna triple viral SRP) — especialmente en quienes nacieron entre 1971 y 1981, ya que podrían tener esquema incompleto.